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Mujeres que abren camino en el deporte: Factores influyentes en la igualdad y discriminación Imprimir E-Mail
Escrito por Beatriz Gallego y Araceli Estebaranz   
miércoles, 05 de diciembre de 2007
Legalmente no hay barreras. En la Ley del Deporte de la Junta de Andalucía (Ley 6/1998, 14 de Diciembre), la práctica deportiva se decreta como derecho en todas sus manifestaciones, en condiciones de igualdad y sin discriminación. Estamos hablando de lo que se ha denominado El Techo de Cristal, término que define a las dificultades que encuentran las mujeres para desempeñar cargos de responsabilidad o metas profesionales para los que están capacitadas (Valcárcel, 1997); en nuestro caso deportistas de élite, mujeres directivas y entrenadoras.
El motivo de que centremos el estudio en el ámbito deportivo es que se trata de un espacio creado por y para los hombres, donde socialmente están aceptadas las “diferencias” y las “desigualdades” parecen “naturales” (Antúnez, 2003), donde la mujer tiene que demostrar con más exigencia su capacidad. El deporte se convierte en el “ámbito social perfecto para escenificar la identidad masculina: agresión y rivalidad bajo unas determinadas reglas” (Buñuel Heras, 1996), pues la hegemonía masculina en el deporte es más resistente al cambio que cualquier otra área de la cultura (Hargreaves, 1993). A esta situación le podemos sumar los mitos que señala Benilde Vázquez (2001) y que tradicionalmente han frenado la participación de las mujeres: la masculinización a través del deporte, el deporte es perjudicial para la salud de la mujer, las mujeres no tienen aptitudes para el deporte, las mujeres no tienen interés en el deporte.
Cuando analizamos los datos, encontramos ciertas evidencias que nos dejan entrever una situación de desigualdad:
- La mujer deportista es menor en número respecto a los deportistas masculinos.
- La presencia de la mujer en la dirección, organización y gestión del deporte es prácticamente nula (Ibáñez, 2003; Antúnez, 2003: Vázquez, 2001). La mayoría de los
puestos de responsabilidad dentro de las federaciones están desempeñados por hombres, lo que nos induce a pensar que la gestión del deporte está todavía en manos
del sexo masculino, y que hacen falta medidas para la incorporación de la mujer no
sólo al nivel de participación, si no también en el de la toma de decisiones.
- Sus modalidades son menos difundidas en los medios de comunicación, frente al
fenómeno del espectadorismo deportivo (Vidal Vilanchoa, 2001).
- La consideración social de los deportes femeninos dista considerablemente de tener
el valor de los masculinos, hecho que podemos ver reflejado en la diferencia respecto
al refuerzo social y económico, en la escasez de modelos femeninos (Vázquez, 2001);
y en la “no consideración” de los deportes femeninos como profesionales. Por
ejemplo, la diferencia en las remuneraciones económicas de los futbolistas en función
de si son hombres o mujeres es tremendamente desigual, aunque esto viene dado por
la falta de apoyos políticos y el desinterés de los medios de comunicación y
espónsores por los deportes practicados por mujeres.
No obstante, la presencia de las mujeres en el mundo del deporte es, en la actualidad, un hecho innegable, se trata más que de un problema de participación, de consideración social y de verdadera igualdad de oportunidades para llegar a las esferas más altas del deporte.
Las aportaciones de las mujeres que abren camino en el deporte.
Hemos realizado dos tipos de análisis: vertical/Estudio de casos y horizontal/Análisis comparativo (Kerchtermans y Katrign, 2000; Bolívar, Domingo y Fernández, 2001; Estebaranz, 2004; Gallego, 2004), y elaborado dos tipos de narraciones: una individual, la historia de vida; y otra colectiva, que es la narración de las concepciones, hechos y aportaciones comunes. A través de este doble análisis transformamos los datos en resultados de investigación.
Del análisis individual extraemos que:
_ Son mujeres que han roto el techo de cristal en el deporte y que han ido escalando
puestos a través de la dedicación, el esfuerzo, la constancia y el trabajo duro.
_ Son conscientes de que el mundo deportivo como carrera profesional aún no es para
las mujeres, por lo que deben gestionar bien su tiempo y renunciar a otras cosas por
vivir lo que les aporta el deporte. Son capaces de priorizar y lograr metas y objetivos.
_ Hay una diferenciación entre las etapas del desarrollo profesional, marcadas por factores internos y externos, positivos y negativos.
_ El desarrollo profesional es un proceso de aprendizaje en el que se ponen en juego
ciertas capacidades y competencias.
_ Con sus éxitos van posibilitando la apertura a más sectores dentro del deporte
(modalidades y puestos).
Del análisis colectivo extraemos que:
_ Deben conciliar deporte con pareja/maternidad; con otras actividades (trabajo,
estudios) y con relaciones sociales.
_ Dotan al deporte con valores propios de vivir sus emociones: la idea de compartir, la
conexión entre ellas, el apoyo, etc. Dejando la competitividad y la agresividad en un
segundo plano.
_ La feminidad tradicional se cuestiona hacia modelos más masculinos de vivir la
corporeidad femenina.
_ No luchan porque se les consideren iguales a los hombres, las diferencias son reales; sí porque se reconozca una forma de hacer deporte y se les brinden las mismas oportunidades para el acceso y desarrollo profesional del deporte.
_ Ven el futuro con optimismo, son conscientes de que intervienen en el derrumbamiento de estereotipos.
Conclusiones:
Presentamos una serie de factores que obstaculizan el desarrollo del deporte femenino de Alto Nivel y el desempeño de puestos más elevados de responsabilidad:
_ La tradición cultural de muchas modalidades deportivas.
_ Conflictos de roles o de identidad de género.
_ La cultura deportiva de orientación eminentemente masculina, en cuanto a tiempo,
espacios, organización, lenguajes, símbolos…
_ Diferenciación en la remuneración económica según el sexo del deportista.
_ La falta de modelos femeninos en los Medios de Comunicación.
_ La escasa representación de mujeres en puestos de toma de decisiones (gestión
económica) y en el entrenamiento deportivo.
Otros factores influyen positivamente en la práctica y organización deportiva de las mujeres:
_ Valores y competencias personales, poseen una autovaloración positiva de sí
mismas: conocen sus propios límites y posibilidades.
_ El apoyo y la comprensión familiar en cuanto a exigencias, muchas de las chicas
que realizan deporte de Alto Nivel están estudiando y en casa de sus padres por lo
que se espera de ellas resultados positivos en los mismos. Las mujeres con hijos,
necesitan el apoyo de sus parejas y familiares.
_ La confianza del entorno profesional (entrenadores, directivos...) y las iniciativas
institucionales.
_ El acceso a los recursos deportivos en las mismas condiciones que los deportistas
hombres.
Podemos decir que es real la existencia de obstáculos que hacen que no se reconozcan las capacidades de las mujeres en igualdad de condiciones que la de los hombres; hay dificultades que impiden el acceso de las mujeres a puestos más elevados de responsabilidad o metas profesionales en el deporte y para los que están capacitadas, de ahí que pensemos que es necesario un cambio, y que éste debe hacerse desde los ámbitos educativo, institucional y social. Abogamos por la necesidad de aunar esfuerzos y por la creación de redes de cooperación entre todos los responsables políticos, educativos, sociales y culturales.
Consideramos el binomio “mujer y deporte” como un eje trasversal que concierne a la sociedad en conjunto, y que la introducción de la perspectiva femenina en el deporte, tanto en la práctica como en el desempeño de puestos técnicos y directivos, es necesaria para la valoración social del deporte, y por extensión para conseguir la igualdad de oportunidades en el mismo. Estamos convencidas de que el deporte es un importante indicador de la calidad de vida de una sociedad y queremos contribuir a que llegue a todas y a todos por igual, progresando en actitudes de no discriminación.
Los medios de comunicación
Los medios de comunicación suponen un fuerte impacto en las opciones de
chicas y chicos según sea su forma de presentar, ignorar o interpretar la realidad y de conformar modelos masculinos y femeninos en el deporte y en la actividad física.
Los medios, especialmente la televisión, muestran los deportes que más interesan en cada momento de acuerdo con su rentabilidad económica, sin tener en cuenta otros valores. En la actualidad, un deporte que no aparece en televisión se considera poco importante y se deduce que nadie lo practica.
En este sentido, los medios de comunicación suelen hacer invisibles los logros de las mujeres en los ámbitos deportivos. Esto sucede cuando no aparecen las noticias publicadas en los periódicos, ni los triunfos se comentan en las radios o no aparecen en televisión. Privan a las niñas y mujeres de modelos de referencia que fomenten la práctica de ese deporte y hagan importante el triunfo de esa mujer ante los ojos masculinos y femeninos.
En definitiva, los medios de comunicación reflejan, sobre todo, intereses masculinos que son los que hasta ahora han predominado en la mayoría de las áreas del ocio, en general, y del deporte en particular. Por otra parte, los medios de comunicación, tienen gran parte de responsabilidad en la difusión de pautas culturales propias de las sociedades de consumo:
La importancia concedida a un determinado modelo de cuerpo; a la apariencia exterior sujeta a determinados cánones; a la búsqueda, a cualquier precio, de sensaciones de bienestar físico y psíquico.
El deporte no se libera totalmente de culpa respecto a esta evolución, trasladando a menudo con prisas y sin pensar los modelos del deporte de adultos a las niñas y niños, sin entrar en la necesidad de una adaptación.
En la niña que hace deporte hay dos procesos muy bien diferenciados. Por una parte el crecimiento y desarrollo y por otra los fenómenos que conducen a la adaptación al esfuerzo. Estos son interrelacionan íntimamente y los resultados observados sufren la influencia del entrenamiento y de múltiples factores como la menarquia y su precoz explosión hormonal de la pubertad con relación al niño.
En el deporte, la competencia exige la comparación entre individuos, que en estas edades se debería hacer siguiendo criterios de madurez biológica más que cronológica. Habría que estudiar el peso, la talla, la superficie corporal, la masa muscular o la edad esquelética, que en la práctica resulta difícil de llevar a cabo
Sin embargo, cuando la niña juega lo hace casi al máximo de sus posibilidades(esfuerzos submáximos); intenta rendir a tope, mas aún si tiene como compañeros y/o rivales a niños, pero los dos no tienen capacidad agonística suficiente, lo cual no le permite entrar en los niveles de máximo rendimiento.
 
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